lunes 20 de julio de 2009

¿Cuál es la cofradía más importante?


Alguna vez hemos tenido que sufrir esta cuestión y más en una ciudad como Zamora en la cual existe una tendencia a los podios, saber quién es el tercero, el segundo o el primero de cualquier cosa para machacar a los jerárquicamente inferiores. En realidad es una pregunta sin importancia ninguna, pero se pontifica mucho sobre este asunto en círculos semanasanteros. Habría que definir qué es importancia, que yo la entiendo como superioridad o como posesión de algo esencial que la hace diferente. En Zamora me he encontrado con dos respuestas: unos dirían que la Resurrección y otros que el Santo Entierro. Unos terceros contestaría que Jesús Nazareno, pero es fácil rebatirles la respuesta, ya que se fundamentan en el número y no creo que deba ser un parámetro que deba ser considerado, ya que hoy es la más numerosa y mañana puede no serlo.

Algunos dicen que la cofradía de la Resurrección es la más importante porque representa el misterio más importante de nuestra fe. Algunos traducen la máxima de San Pablo "“Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14) como una primacía para una determinada cofradía o procesión. Antes del Concilio Vaticano II, a nivel popular, la importancia de la Pasión de Cristo era esencial y oscurecía el propio misterio de la Resurrección. A partir del Concilio, ha ocurrido lo contrario. Ni una ni otra posición me parecen correctas. Sin Cruz no habría Resurrección, sin Resurrección no tendría sentido la Cruz. Es difícil encontrar en iglesias modernas un crucificado (aunque sea norma litúrgica para el altar) o incluso a día de hoy hay sacerdotes que insisten en que la Cruz es lúgubre y que Jesús ha resucitado, como si una cosa impidiera la otra.

Sea como sea, decir que una cofradía representa un misterio de fe, por muy principal que sea éste, no le da primacía ninguna. Muchas ciudades han perdido durante siglos la procesión del Resucitado y no ha pasado nada, porque no olvidemos las procesiones complementan a la liturgia, la cual sí es esencial. Podrá ser importante, sobre todo porque es extraño que haya más de una procesión del Resucitado, mientras que el misterio de Cristo crucificado suele repetirse varias veces, pero eso no la convierte ni en la cofradía ni en la procesión esencial. Lo que sí es esencial es la celebración de la Vigilia Pascual o la Misa del Domingo de Pascua, que es bien diferente, y éste carácter no es extrapolable de la liturgia a la religiosidad popular. Podrá ser importante completar una Semana Santa con una procesión que represente la Resurrección, sobre todo a nivel catequético o pedagógico, con el sentido que el pueblo fiel tenga una visión completa de su propia fe. Pero no se puede concluir otra cosa, ni en un sentido de obligación o de primacía sobre el resto.

Con respecto al Santo Entierro, muchos la consideran como la cofradía oficial de la ciudad. Ocurre en Zamora y en otros sitios, fundamentado en que en esta procesión asisten las corporaciones locales o provinciales, además de las representaciones eclesiásticas (en las que se incluyen las hermandades). Seguramente los expertos de protocolo dirían que ese carácter de "oficial" será a nivel popular, ya que técnicamente no puede ostentar dicho título. Además, no se podría hablar de cofradía oficial, ya que no existe obligación legal del conjunto de ciudadanos o de sus representantes de pertenecer a ella. Sobre la procesión habría que poner también "peros" a ese carácter oficial. Es una tradición "nacional" la asistencia de todas las instituciones de la ciudad el asistir al Santo Entierro, el cual se convierte en una especie de réplica de una entierro público, "oficial" y solemne del propio Cristo. Aunque algunos ignorantes puedan pensar que esto proviene del franquismo, lo cierto es que se puede documentar desde el s.XIX, ya que en los anteriores siglos no parece que el Santo Entierro, por lo menos en Zamora, tenga una especial relevancia sobre las demás, sobre todo cuando aquí no existió nunca una procesión magna o general, las cuales se suelen organizar como un Santo Entierro o Pasión de Cristo. ¿Pero por qué el Santo Entierro y no la Vera Cruz, Jesús Nazareno o Dolorosa-Soledad? El entierro de Cristo del primer Viernes Santo de la historia fue realizado casi a hurtadillas, a escondidas, asistiendo unos pocos fieles. El pueblo y sus autoridades pueden reflejarse en dicho momento en una especie de reparación pública, además de tener un reflejo en los entierro de cualquier ciudadano, en este caso sacralizado y divino. Ni el pueblo ni sus autoridades pueden reflejarse en una procesión en la cual el pueblo y las autoridades juzgan a Cristo y lo condenan, o los siguen hasta el Calvario entre humillaciones y desprecios, como ocurriría en el resto de advocaciones. Otras muchas razones explicarían el por qué de tanta carga oficial en un Santo Entierro y no en otras cofradías, como la declaración de día de luto el Viernes Santo, la ausencia de liturgia en ese día (lo cual facilita las procesiones)...etc.

¿Todo ésto le otorga un carácter "oficial"? El diccionario de la RAE explica que oficial es "que es de oficio, o sea que tiene autenticidad y emana de la autoridad derivada del Estado, y no particular o privado". Nos podíamos perder en un laberinto de explicaciones sobre la separación del estado y la Iglesia, pero no quiero poner el peso de mis razones ahí. Incluso aceptando los parámetros propios de una sociedad sacralizada... ¿sería una procesión como la del Santo Entierro una procesión oficial? La respuesta es NO. La procesión la organiza la cofradía, no el Estado o el Ayuntamiento, si no la propia hermandad en respuesta a sus propias reglas y con orden a su tradición, espiritualidad...etc. Es decir, como todas las hermandades y por tanto no hay nada que la haga superior. Que por su propio carácter invite a las autoridades, es otra cosa, y que por cierto, podría hacer cualquier otra hermandad. Bien es cierto que en el seno de la propia cofradía se insiste en este carácter desde hace al menos dos siglos, pero no es más que un intento por sobresalir por encima de los demás, como por ejemplo puede hacer la Congregación por el mítico número 5.000 de sus cofrades.

¿Por tanto no hay cofradías más importantes que otras? Cofradías no, o no las debería haber o sería un error que las hubiera. Otra cosa son las procesiones. Cualquiera de ellas organizadas por una cofradía son igual de importantes unas que otras. Y cuando digo unas que otras, tan importante es la Romería de la Hiniesta como la procesión del Yacente como la del Resucitado como cualquier otra, por muy popular que sea. A veces nos perdemos en elementos externos que no son lo más importante, lo cual hace que para algunos las de Semana Santa sean más importantes que las de gloria. Habrá otros parámetros, por ejemplos históricos, sentimentales, artísticos... pero ni eso convierte unas en más importantes que otras. Solo resaltan dos procesiones que por ser litúrgicas tienen una importancia mayor. La de Ramos, que se organiza en torno al Obispo (no la de la tarde, si no la que se celebra en la Catedral) y la del Corpus Christi, la cual se celebra en toda la cristiandad, aunque algunas cofradías la desprecien y no asistan a la misma.

En conclusión, deberíamos ahorrarnos los intentos por diferenciar unas cofradías de otras en base a su importancia, ya que cada cual aporta al conjunto de la Semana Santa, o de la religiosidad popular, un carácter propio y tan esencial como el resto. Me he centrado solo en las razones que más fundamento podrían tener, ya que también se puede escuchar falacias como que las hermandades "penitenciales" (en referencia a las "monacales", o de silencio, o más austeras) son más importantes que el resto porque son más auténticas (falacia históricamente criminal), o que las de Semana Santa son más importantes que las de gloria (más falacias) y otras que es mejor ni mencionarlas.

6 comentarios:

Lucano dijo...

Se trata de un mosaico, en el que casa tesela aporta armonía y belleza. Otra cosa es que, a veces, muchas veces, esto es un ideal, y lo que resulta es un conjunto disjunto y mal avenido.

En cuanto a las procesiones, bien apuntas la primacía de las litúrgicas. Santo Entierro y Resurrección, en sus múltiples formas de celebración, continúan en cierto modo la Liturgia, y así lo reconoce la Iglesia en su Directorio sobre la Piedad Popular, así que también las resaltaría, más allá de la cofradía titular (bueno, algo se nota de qué pie cojeo, ¿verdad?).

Un abrazo con importancia ;-)

Conchero dijo...

jajajajaja solo te ha hecho falta nombrar el Descendimiento y ya tenemos la Semana Santa completa. Pero no es así... Todas las procesiones complementan la liturgia, aunque algunas no estén bien planteadas y mucho hubiera que matizar. Aún así, parto del caso concreto de Zamora para luego hacer una abstración.

Por nombrar un caso, la Vera Cruz de Zamora el Jueves Santo, y es más, las escenas de los pasos casan mejor con la liturgia que cualquier otra, porque en su mayoría están recogidas en el Evangelio, mientras que el resto son más propias de la piedad popular. ¿Es más importante el Santo Entierro que la Vera Cruz? Lo siento, pero no es así, aunque yo también prefiera el Santo Entierro por gustos o sentimientos. Todas deben tener el mismo valor.

Un abrazo.

Félix dijo...

Creo, como Lucano, que la cofradía de cada cual es siempre la más importante, pero en mi caso, sin argumentos y con toda la subjetividad imaginable. ¿No? :-)))
Cordialmente,
Félxi

Conchero dijo...

Así será... aún así, a día de hoy el argumento de la liturgia es un arma de doble filo. Tal vez pronto veamos a un Resucitado un Sábado Santo avalado por la liturgia...

Un abrazo.

Lucano dijo...

Sí, leyendo después en el Boletín de las Cofradías de Sevilla algo así como "Estación de Penitencia de la Hermandad de la Resurrección" pensé en tu comentario. Veremos qué ocurre, pero querer revolver algo que se complementa sin mezclar es un riesgo. ¿De verdad existe vida más allá de la Soledad de San Lorenzo?, jajaja.

Conchero dijo...

jajajajajaja De esa mirada baja y silente y esas manos que sostienen una corona de espinas... ay... Soledad de San Lorenzo...